¿El Evangelio de Judas?

San Mateo en sus notas sobre la traición de Judas Iscariote, se interesa en Jesús que es traicionado por Judas, uno de los Doce; en tanto que San Juan  se interesa más en la persona de Judas como personificando la presencia del maligno en la pasión y muerte de Jesús. Desde esta perspectiva, algunos piensan que el evangelio de San Juan habría sido retocado por algún discípulo suyo que introdujo el interés por la persona de Judas con su tono severo y casi condenatorio.

Nosotros asumimos el texto de San Juan como la tradición lo presenta, como un todo revelado por Dios. Dentro de esa perspectiva, pensamos que San Juan ve la persona de Judas en el ojo mismo del huracán del misterio de la iniquidad, en la hora de las tinieblas.

Lo que sí parece cierto es que el evangelio de San Juan sedujo por su talante místico, a ciertos círculos cristianos influenciados por unas ideologías secretas y del misterio, muy a la moda en los siglos II y III después de Cristo. Una de estas ideologías era el Gnosticismo, que influenció a círculos cristianos, entre ellos a los llamados “Agnósticos”. El así llamado evangelio apócrifo de Judas es un escrito que emana de estos círculos agnóstico-cristianos.

¿Qué es un evangelio apócrifo?

Son documentos que, por lo de “evangelio”, tratan de confundir a los cristianos presentándolos como si fueran iguales a los evangelios auténticos contenidos en la Biblia. De hecho, por el contenido y falsas doctrinas solapadas en verdades evidentes, son totalmente diferentes de los evangelios auténticos y hasta contrarios al contenido de los mismos. Además, su interés no suele ir a la persona de Jesús y al Reino de Dios que predica,  sino a una persona que estuvo cerca de Jesús, como Pedro (evangelio apócrifo de Pedro) Santo Tomas (evangelio de Tomás), Judas (evangelio de Judas), etc. para justificarlo frente a juicios de la gente y/o atribuidos a la Iglesia.

Se les llama “apócrifos” a estos documentos porque nacieron de sectas misteriosas, escondidas y secretas, desde donde se pretendía explicar, corregir, mutilar o atacar la verdadera doctrina de la fe cristiana. (Apócrifo quiere decir, escondido, secreto; se usa también como sinónimo de “falso” y “peligroso).

Para definir las ideas. Mientras los evangelios auténticos son inspirados por Dios y forman parte de la revelación divina, aunque están escritos de acuerdo a una cultura humana, (en el caso de Mateo, Marcos y Juan era la cultura semítica);  los evangelios apócrifos en cambio son producto de la cultura humana, (generalmente influenciada por la cultura griega), aunque están escritos con apariencia de revelación divina.

El evangelio apócrifo de Judas

El evangelio apócrifo de Judas tiende a justificar la persona de Judas y a dar razón de su acto traidor, explicándolo como un acto liberador. En efecto, según los autores de este falso evangelio, Judas llevó a la a Jesús en cuanto a su naturaleza humana, y gracias a ello, la naturaleza divina que estaba aprisionada por la humana, fue liberada para que cumpliera como resucitado la misión que Dios Padre le había confiado.

¿Quiénes son los autores de este falso evangelio, llamado de Judas?

Los especialistas sitúan el origen de este falso evangelio en círculos cristianos del siglo II o tercero, influenciados por la doctrina agnóstica.

¿Cuál es la doctrina agnóstica?

Para los agnósticos el centro de toda nuestra existencia es la “gnosis”, es decir, el pensamiento. El pensamiento se manifiesta por el “logos”, es decir, por la palabra. De ahí la importancia de la palabra.

Más allá del pensamiento no podemos conocer nada, ni tampoco más allá de la palabra no podemos decir nada de lo que no sabemos. De allí el término “a-gnosis” (= no poder conocer) En concreto, el agnosticismo enseña que el hombre no puede conocer ni hablar de todo lo que está por encima de nuestra naturaleza humana, es decir, lo divino y sobrenatural. 

¿Cómo se presenta el pensamiento agnóstico en los escritos cristianos?

Dios Padre es inaccesible a nuestro pensamiento. Sólo lo podemos conocer por medio de Jesucristo, su Hijo, que es el “logos”, es decir, la Palabra del Padre hecha carne. En el “logos”, es decir, en Jesucristo, está presente Dios Padre con toda su forma divina, su poder, su perfección, su luz. Pero al hacerse carne, el poder divino del “logos” quedó aprisionado por la naturaleza humana, es decir, por la carne.

Antes de que se hiciese carne, el “logos” se hacía presente en forma de ángel o de arcángel. Hecho carne, el logos cobra forma de niño, y declara que quien no se haga como niño no podrá entrar en el reino de Dios.

Juicio sobre el agnosticismo cristiano

La corriente filosófico-mística del gnosticismo es ya de por sí peligrosa. Al mantenerse al margen de la revelación divina, es fácilmente discernible, sus contornos definibles, de modo que el cristiano puede hacerse un juicio claro de ella.  Pero, cuando la doctrina gnóstica es mezclada con la fe cristiana, se vuelve peligrosa, engañosa y a veces perniciosa porque tras verdades cristianas evidentes socavan con sus errores la fe verdadera. Es el peligro a que se expusieron muchos cristianos del siglo II y III de nuestra era cristiana, que sometieron en muchos casos la fe cristiana al juicio de la razón humana.

¿Era San Juan evangelista un agnóstico?

El lenguaje del cuarto evangelio recuerda mucho el vocabulario de los gnósticos, aunque no exactamente el de los agnósticos.  Sin embargo, no hay especialista alguno, ni católico ni protestante, que afirme que San Juan evangelista haya sido un gnóstico, no obstante el lenguaje de su evangelio; lenguaje que adoptó porque habría escrito su evangelio para convertir precisamente a los gnósticos.

En cambio, son muchos los especialistas católicos y protestantes que estan de acuerdo en que los primeros círculos católicos nacidos de medios gnósticos, tomaron como ejemplo el evangelio de San Juan para fabricar sus propios evangelios, fuertemente influenciados por el gnosticismo que, a la postre, en muchos de ellos, se volvió agnosticismo, doctrina que se hizo famosa y se expandió en los siglos dos y tres de nuestra era cristiana.

El evangelio apócrifo de Judas

Este documento fue escrito por cristianos que habían sido influenciados por la corriente religioso-filosófica-mística de los “cainitas”, que eran profundamente agnósticos.  Los cainitas formaban un grupo que tenía como objeto justificar a hombres y mujeres de convencer al lector que el asesinato de uno y la traición del otro beneficiaron a la humanidad.

 Consideran que tanto Caín como Judas vivieron antes de la redención, es decir bajo la oscuridad fatal del pecado original, oscurecida su mente. Se comprende entonces su pecado. Recalcan sin embargo, que el mal que hicieron redundó para un bien mayor de la humanidad. Caín que mató a Abel, hizo que Dios se manifestara como el  defensor de los derechos humanos incluso de los asesinos, pues la vida pertenece a Dios sólo. ¿Y en el caso de Judas?.

 Juicio sobre el evangelio apócrifo de Judas

 El evangelio de Judas pretende  redimir a Judas ante los ojos de la humanidad. Ceñidos a la creencia agnóstica, los cainitas pretenden que los seres humanos  no  pueden saber lo que Dios piensa, ni lo que hizo de Judas tras su suicidio. Ellos sostienen que en esos casos el hombre debe dejarse guiar por su razón.  Y la razón dice que Judas ayudó a Jesús a redimir a la humanidad, cuando lo entregó a manos de quienes lo mataron.  De este modo, permitió que la divinidad de Jesús pudiera realizar lo que su humanidad le impedía. ¿En qué sentido? En el sentido de que el cuerpo de Jesús es “carne”, es decir debilidad, el espíritu en cambio es fuerte. De aquí, concluyen que habiendo muerto el cuerpo carnal de Jesús, la carne dejó de ser obstáculo a la divinidad. Entonces se liberó su espíritu divino, y así pudo por fin realizar la obra redentora por la que había venido a este mundo.

 ¿Qué pensar de esta seductora explicación?

 Juicio doctrinal

 El evangelio de Judas fue justamente calificado de herético por los Padres de la Iglesia, y entre ellos por San Ireneo (Adversus Haereses I 31,1)  y San Epifanio (Herejías XXVI 12, 1) El juicio condenatorio de estos preclaros hijos de la Iglesia se basa en la unión hipostática de las dos naturalezas de Jesús, la divina y la humana formando una persona. Es claro entonces que quien muere en la cruz es la segunda persona de la Santísima Trinidad, encarnada. Erróneamente, los cainitas pretendían que lo que murió en la cruz es el cuerpo carnal de Jesús, y que con ello, quedó liberada su divinidad para poder cumplir la misión que el Padre le había encomendado mediante la resurrección.

 La fe católica enseña, además, que los hombres no estamos limitados por la razón para conocer a Dios, sino que gozamos también de la revelación de los misterios escondidos desde la eternidad, como se expresa San Pablo (cfr. Rom 16), revelados últimamente por medio de Jesucristo. Es de este modo, y de otros muchos en el evangelio de San Juan, que Jesús expresa esta verdad: “Yo te bendigo Padre por haber escondido estos misterios a los sabios y entendidos de este mundo, y de habérselos revelado a los más pequeños...nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo se lo quiera revelar”(Mateo 11, 25 – 27) La frase de Jesús deja entender que sólo el orgullo de la razón puede impedir conocer los misterios de Dios.

 En fin. La tradición de la Iglesia que hemos examinado, pone la persona de Judas en un lugar digno, como alguien que sirvió a los designios de Dios y que se arrepintió de su pecado, aunque psicológicamente fue víctima de una desesperación fatal.


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