Los anticonceptivos


FUENTE: corazones.org

AUTOR: Padre Jordi Rivero, Mayo 2007


La anticoncepción o "control de la natalidad" es la interferencia deliberada en el acto marital para prevenir la concepción. La Iglesia Católica siempre ha enseñado que la anticoncepción es inmoral. La persistencia de los documentos papales sobre este tema indica que se trata de la enseñanza constante de la Iglesia.

Para comprender la enseñanza de la Iglesia sobre la anticoncepción es necesario comenzar por apreciar el propósito maravilloso de Dios para el amor conyugal.

La Encíclica Humanae Vitae confirmó la enseñanza de la Iglesia declarando inmoral "toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, hacer imposible la procreación" HV, 14. 

"En previsión del acto": Es por lo tanto inmoral el uso de cualquier sustancia farmacéutica anticonceptiva (Ej.: píldora anticonceptiva), de todo tipo de preservativo, de la espiral del útero, o cualquier otro medio artificial que se utilice como fin o como medio para evitar la procreación. En cuanto a la esterilización (perpetua o temporal), la encíclica enseña: "Hay que excluir igualmente, como el Magisterio de la Iglesia ha declarado muchas veces, la esterilización perpetua o temporal, tanto del hombre como de la mujer" (HV, 14). 

"En su realización": Es por tanto inmoral la interrupción del acto para eyacular fuera de la vagina.

"En el desarrollo de sus consecuencias naturales": Es inmoral la "interrupción directa del progreso generador ya iniciado y sobre todo el
aborto directamente querido y procurado, aunque sea por razones terapéuticas" (HV,14). Prohíbe por tanto prácticas tales como:

Abortivos 

1. "lavados" que impiden la fertilización o que anide el embrión en el útero

2. La píldora "anticonceptiva" que en realidad también puede causar el aborto.  (Cf The Píll and the IUD: Sorne Facts for an Informed Choice (Cincinnati: The Couple to Couple League) 1980. (La Pastilla y los IUD -Dispositivos Intrauterínos - Datos para una Decisión Responsable). 

3. la "píldora del día después" (es abortiva). A la píldora del día después se le llama "anticoncepción de emergencia" pero si ya la mujer a ovulado y ha ocurrido la concepción, la píldora puede ser abortiva. Cuando esto no se reconoce se propaga una mentira con la complicidad de muchos gobiernos, escuelas, prensa...   La PÍLDORA DEL DÍA DESPUÉS actúa modificando el endometrio. Produce una “disociación madurativa glándulo-estromal” que he visto montones de veces en mi trabajo como anatomo-patólogo y cuyo efecto es que RECHAZAN AL EMBRIÓN, impiden que él se anide. Es decir son antiabortivos tempranos, abortan el embrión en su etapa de blastocisto. Esto explica la falacia de jugar con las palabras. La consigna de todos los que defienden los presuntos “anticonceptivos” es llamar “óvulo fecundado” o “pre-embrión” al embrión de los primeros días (m/m de 1 a 15 días) y decir que el ser humano empieza a ser tal cosa sólo cuando el blastocisto se anida en el endometrio, sin ninguna razón científica que lo apoye. Es tan absurdo decir que un blastocisto humano no es un ser humano antes de anidarse, como si dijéramos que un niño recién nacido no es hijo de su mamá antes de agarrarse al pecho y comenzar a mamar y que si se muere o se le mata antes de ese agarrarse no es un crimen, porque todavía no es un niño, sólo es un “pre-hijo”. 

Se han descrito tres mecanismos que actúan con la pildora del día después:

1.      Impide la ovulación, la maduración y salida del óvulo del ovario (efecto anovulatorio).
2.
      Dificulta el transporte de los espermatozoides (efecto anticonceptivo).
3.      Impide la implantación del embrión en el útero (efecto anti-implantatorio). 

Este último mecanismo anti-implantatorio está ampliamente fundamentado, no sólo por el mismo fabricante1, sino por una extensa bibliografía. Mas conociendo algo de fisiología del aparato reproductor femenino podemos llegar a darnos cuenta de ello. Tan sólo hay que recordar que los espermatozoides, cuando son depositados en la vagina, pueden tardar de 2-3 horas hasta 4 días en ascender hasta el tercio externo de la trompa de Falopio y fecundar al óvulo.

4. los dispositivos intrauterinos, ya que estos actúan primariamente como un abortivo al prevenir la implantación en el útero del embrión, ya de una semana de concebido.


Un poco de historia

La debacle del 1930
En el año 1930 los prelados anglicanos, en la conferencia de Lambeth, declararon lícito el uso de medios anticonceptivos. Hasta ese año toda la cristiandad se mantenía unánime en su respeto a la vida y en su condena a los anticonceptivos. Pero para el año 1958 casi todos los protestantes habían capitulado a la corriente anticonceptiva.

La Iglesia, fiel a la verdad, defiende la santidad de la vida y del matrimonio.
El Papa Pío XI, en su Encíclica Casti connubii (1930), enseñó: "todo uso del matrimonio en cuyo ejercicio el acto quede privado, por industria de los hombres, de su fuerza natural de procrear vida, infringe la ley de Dios y de la naturaleza, y quienes tal hicieren contraen la mancha de un grave delito" (Casti connubii #57). Posteriormente surgieron nuevos productos farmacéuticos haciendo más fácil la anticoncepción. Dentro de la Iglesia surgió una fuerte oposición a la enseñanza del Papa. Pedían que se "actualizara" el magisterio de la Iglesia para adaptarse a los tiempos modernos. Juan XXIII instituyó una comisión especial de expertos para estudiar a fondo la cuestión. Pablo VI confirmó y amplió la comisión de expertos pero además quiso dedicarse personalmente a estudiar y orar, comprendiendo la gran importancia de esta enseñanza para la vida conyugal. El Papa fue fuertemente presionado a ceder a las prácticas anticonceptivas que ya utilizaban muchos católicos. Sin embargo la perenne enseñanza de la Iglesia fue una vez más proclamada en su encíclica Humanae Vitae, 1968. El Papa proféticamente advirtió que la mentalidad anticonceptiva conduciría al aumento del adulterio, el divorcio, el aborto legalizado y la desintegración de la familia. Juan Pablo II reafirmó en numerosas ocasiones la misma enseñanza (Ver encíclicas Familiaris Consortio y Evangelium Vitae)  

Tamaño de la familia

La Iglesia no tiene ninguna enseñanza específica acerca del tamaño óptimo de la familia. Tampoco enseña, como dicen algunos, que el matrimonio esté obligado a tener todos los hijos que le sea posible. En las decisiones respecto al tamaño de la familia, la pareja  "tomará en cuenta cuidadosamente tanto su propio bien como el de sus hijos, los ya nacidos, y aquellos que se prevean en el futuro. Los padres considerarán estos elementos a la luz de las condiciones materiales y espirituales de los tiempos, y de su propio estado de vida. Por último, llevarán a consulta los intereses del grupo familiar, de la sociedad temporal, y de la misma Iglesia" (Gaudium et Spes, 50).

Las parejas deben tomar muchos factores en consideración. Por otro lado, la perspectiva cristiana nos advierte que no se deben tomar decisiones basadas en factores puramente materialistas. La vida es un don para ser compartido y la pareja cristiana debe ser generosa en "servir a la vida" según las circunstancias.

El Papa Juan Pablo II ha dicho que las decisiones acerca del número de niños y de los sacrificios que ellos requieren no se deben tomar con miras solamente a un mayor confort o mantener una existencia tranquila. En reflexión profunda sobre esta materia, ante Dios, con las gracias del Sacramento y guiados por la enseñanza de la Iglesia, los padres se dirán mutuamente que ciertamente es menos grave el negar a sus hijos ciertas comodidades o ventajas materiales que privarlos de la presencia de hermanos o hermanas que puedan ayudarlos a crecer humanamente y a culminar la belleza de la vida en todas las edades y en toda su variedad".


La condena a la anticoncepción no es una nueva doctrina

El problema del control de la natalidad ha surgido muchas veces la historia y la Iglesia ha respondido siempre con una negativa firme y universal contra el aborto, la esterilización y todas las formas de control antinatural de la natalidad. La Encíclica Humanae Vitae de 1968 simplemente reafirmó esta Tradición Universal cuando muchos pensaban que la Iglesia cambiaría. Desde entonces el magisterio pontificio no ha cesado de reafirmar esta enseñanza. Ver: Encíclica Evangelium Vitae de Juan Pablo II.


¿Cómo afecta el matrimonio el uso de medios artificiales de anticoncepción?

El uso creciente de métodos artificiales desde 1913 ha sido acompañado de un aumento de divorcios de casi un 500 %. Las parejas católicas antes tenían una tasa de divorcios más baja que  parejas de otras confesiones. Pero, lamentablemente, matrimonios católicos se unieron al uso de anticonceptivos, sobre todo en la década de 1960, la tasa de divorcio entre los católicos ha subido desde entonces hasta el mismo nivel. Vivimos en una cultura que ha dejado de ser cristiana. 15 Aún teniendo en cuenta el hecho que otros factores han contribuido a la ruptura de la estabilidad familiar, hay evidencia abundante que permite afirmar que la mentalidad anticonceptiva ha sido uno de los factores más significativos.


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