Fecundación In Vitro, la verdad al desnudo
Dos realidades de un mismo espectro


FUENTE: cisav.mx

AUTORES: Manuel Ramos Kuri


Los defectos de la fertilización asistida


Desde la obtención del primer bebé llamado “de probeta”, Louis Brown en 1978 en Inglaterra, la fertilización asistida y su principal técnica la fertilización In vitro (FIV) se han convertido en una práctica médica común para tratar de resolver el problema de infertilidad de muchas parejas. Aunque por un lado es un avance biotecnológico, por otro lado la técnica ha mostrado muchas efectos negativos tanto al embrión como en la mujer.

El primer problema es su bajo porcentaje de éxito. Sólo el 20% de las parejas que se someten a la técnica logran procrear un hijo y para lograrlo hace falta sacrificar muchos embriones. Si consideramos que sólo uno de cada cuatro matrimonios que se somete a la FIV tiene éxito y que para cada matrimonio se producen de 10 a 12 embriones, esto significa que se sacrifican entre 40 y 50 embriones para obtener un bebé nacido.

Pero el problema más grave es el alto porcentaje de bebés con enfermedades congénitas. Se ha demostrado que mientras los bebés nacidos por vía natural presentan un 5% de enfermedades congénitas durante el primer año de vida, los nacidos por FIV tienen casi el doble, esto es entre 8 y 10% de enfermedades graves: lesiones cardiacas, malformaciones craneales, etc.

La FIV además tiene efectos indeseables importantes sobre la mujer. A fin de obtener óvulos se inyectan altos niveles de hormona gonadotropina coriónica, con efectos secundarios graves: sobrepeso importante, daño renal, llegando hasta coma hepático e incluso la muerte por ésta. Los embriones implantados por FIV causan cerca del triple de embarazos ectópicos que los obtenidos por vía natural. Frecuentemente se producen embarazos múltiples: gemelos o triates los cuales llevan alto riesgo materno y problemas como prematurez y bajo peso al nacimiento del bebé.

Otra problema grave de esta técnica es el congelamiento de embriones (ETAPA INICIAL DEL DESARROLLO DE UN SER VIVO). Como se producen de 10 a 12 embriones por pareja muchas veces no se utilizan todos ellos, el resto se almacenan congelados en nitrógeno líquido. Se calcula que a nivel mundial hay alrededor de cuatro millones de embriones congelados y tan sólo en nuestro país unos 150,000. El destino de estos embriones, llamados “sobrantes”, no es nada bueno: la  mayoría se mantienen congelados durante cinco años, tiempo en que ya tienen muy baja probabilidad de sobrevivir, muchos son olvidados por sus padres (embriones “huérfanos”) finalmente la mayoría se creman o algunos se utilizan en experimentación.

Otro inconveniente es cuando el donador de esperma no es el propio padre, la ley exige mantener el anonimato del donador. Este anonimato es causa de que haya donadores con decenas y hasta centenas de hijos, y se han demostrado varios casos de matrimonio entre medios hermanos de donadores.

El anonimato es además contrario al derecho de cualquier persona a conocer a sus padres.

A pesar de todos estos efectos indeseables y altos riesgos de la FIV, los médicos ni siquiera informan de estos problemas a sus pacientes. Y por si fuera poco en México no se han regulado legalmente estas técnicas para proteger a las familias de todas estas inclemencias. El mismo Dr. Robert Edwards, al recibir el Premio Nobel el año 2010 por sus trabajos pioneros en la FIV, criticó el pobre avance y sus efectos secundarios de la técnica que no se han superado.

Una alternativa a la acumulación de embriones congelados es congelar óvulos maternos, sobretodo tiene la ventaja de almacenar óvulos no conlleva los problemas bioéticos de congelar seres humanos. La técnica de congelamiento de óvulos obtiene resultados comparables a la FIV. Otra solución sería prohibir la congelación de embriones, como de hecho se hace en Alemania e Italia, donde la ley exige producir sólo los embriones que se van a implantar en ese momento, evitando así embriones “sobrantes”.

Existen ya tratamientos de infertilidad mucho menos riesgosos y con mayor éxito que la FIV. Concretamente las técnicas de Procreación natural (Natural Procreating, o NaPro Technology) tienen mayor efectividad, no tienen efectos secundarios sobre el bebé ni la mamá y además tienen efectos positivos como el diagnóstico y tratamiento de enfermedades subyacentes a la infertilidad. Aunque en nuestro país comienza apenas a implementarse la tecnología NaPro, en países como Polonia y Estados Unidos tienen ya un uso muy extendido.

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Defectos ocultos del Premio Nobel de Medicina del 2010

El anuncio reciente del otorgamiento del Premio Nobel al Dr. Robert G. Edwards por haber introducido a la medicina la técnica de fecundación in Vitro (FIV), ha desatado una gran polémica que nos hace reflexionar en las dos caras de la moneda de este descubrimiento: por un lado el avance tecnológico de la ciencia biomédica, pero por otro el alto porcentaje de efectos indeseables al aplicar la técnica de FIV que no parecen haber sido ponderados por la Academia de Ciencias de Suecia, encargada de otorgar el premio Nobel.

No podemos negar que esta técnica ha traído algunas ventajas a la medicina aplicada. El primero y más evidente es que ha logrado que muchas parejas estériles tengan hijos; gracias a esta técnica se calcula que actualmente han nacido ya cuatro millones de bebés.[1] Por otro lado esta técnica también muestra que el embrión humano comienza a vivir desde el momento de la fecundación.

Pero la FIV ha mostrado muchas deficiencias, tanto en su aplicación práctica como en sus consecuencias que cada día son más aparentes.

El primer problema de la técnica es que su porcentaje de éxito sigue siendo muy bajo.

Sólo el 20% de las parejas que se someten a la técnica logran procrear un hijo. Y para lograrlo, hace falta sacrificar muchos embriones. Sólo el 10% de los embriones obtenidos por FIV llegarán a ser viables. Esto quiere decir que para obtener esos cuatro millones de embriones, se han creado otros 40 millones de embriones que han fallecido en el proceso de fecundación.

Pero uno de los problemas más graves es que los bebés nacidos por técnicas de fecundación in vitro tienen un alto porcentaje de enfermedades congénitas y hereditarias. Ya desde el año 2002 el Dr. Hanssen publicó en la revista médica New England Journal of Medicine,[2] un artículo donde demostró que mientras los bebés nacidos por vía natural presentan un 5% de enfermedades congénitas y hereditarias durante el primer año de vida, los nacidos por FIV tienen un 10% de enfermedad, que es un porcentaje muy alto y que los médicos que se dedican a esta técnica no lo mencionan a sus pacientes. Esto ha sido corroborado por la práctica médica diaria así como por otras publicaciones científicas y médicas.

Además la FIV tiene efectos indeseables sobre la madre como son la alta frecuencia de embarazos ectópicos y nacimientos prematuros,[3] en otras ocasiones sucede todo lo contrario se obtienen embarazos múltiples, en especial cuando se tratan de tres o más embriones.

La “solución” que hacen especialistas a este difícil problema lo llaman “reducción fetal”: por medio de una sonda dirigida por ecografía localizan algunos de los embriones, y más específicamente el corazón de estos embriones donde les inyectan cloruro de potasio hipertónico, produciendo paro cardiaco y la muerte del embrión causando un tipo de aborto donde el embrión no es expulsado,  y del que se sabe poco sus efectos secundarios aunque parece que tan sólo es re-absorbido por la propia madre.

Otra consecuencia grave de esta técnica es el congelamiento de embriones. No se cuenta con una cifra exacta, pero se calcula que actualmente existen en el mundo varios millones de embriones humanos en vida latente, congelados en tanques de nitrógeno líquido por debajo de los 190 grados centígrados.

La causa de este alto número de embriones en congelación es debido al bajo porcentaje de éxito en la FIV, por lo que se ha optado por fecundar de 10 a 15 embriones. Se utilizan de 3 a 5 embriones en un primer intento y los demás se congelan. Cuando se logra el embarazo, los embriones sobrantes congelados suelen ser abandonados por los padres.[4] Esos embriones se mantienen durante cinco años.

El destino de estos embriones abandonados no es nada halagüeño: los así llamados “embriones sobrantes” (spare embryos en inglés) son mantenidos en congelación durante cinco años tiempo en que se considera que ya tienen muy baja probabilidad de sobrevivir (o baja viabilidad según el término técnico) en caso de querer descongelarse, por lo que la mayoría son cremados, otros son utilizados para experimentación, otros siguen mantenidos en congelación y algunos cuantos son adoptados por alguna pareja que decide tener un hijo de manera menos complicada que todo el ciclo de fecundación in Vitro, teniendo un hijo que podríamos llamar semi-adoptado.

Una posible solución para disminuir, inclusive abolir, el número de embriones congelados la tiene Alemania, donde la congelación de embriones está prohibida. La ley exige que se fecunden sólo de dos a tres embriones por intento, y nunca se pueden dejar embriones sobrantes. Con esto evitan dos problemas: tanto el tener embriones congelados y abandonados, así como los casos de embarazos múltiples.

Otra solución reciente al problema de congelamiento de embriones es congelar óvulos maternos en lugar de congelar los embriones, nuevas técnicas de congelamiento como la llamada vitrificación de óvulos aseguran su mantenimiento en buen estado. En caso de requerir un segundo intento de fertilización se descongelan los óvulos y se crean nuevos embriones. Con esta solución se evita ya el pretexto de guardar embriones para no tener que volver a someter a la mujer al complicado y oneroso sistema de obtención de óvulos.

Pero además la técnica de FIV tiene otros inconvenientes, por ejemplo en los casos de donación de esperma o donadora de óvulos. La ley en muchos países, México entre ellos, mantiene oculta la identidad del donador, lo que conlleva otros problemas bioéticos:  por un lado es contrario a la razón prohibir a un hijo conocer a su padre biológico. Esto es necesario, hasta para su matrimonio, pues esta técnica ha causado matrimonios entre hermanos, hijos de un mismo padre donador de esperma, sobretodo en casos donde un mismo donador ha donado esperma a muchas familias.

Finalmente diremos que la técnica se ha convertido en un gran negocio pues los costos de estos servicios son sumamente altos costando de 5 a 10,000 dólares por intento, y no es extraño que una pareja haga dos o tres intentos antes de tener éxito, y en el 80% de los casos ni así se logre un embarazo.

A pesar de todos estos efectos, las clínicas de fertilización asistida, y en este caso la Nobel Foundation, se hacen ciegos y no mencionan estos problemas.

Además es importante considerar que otras tratamientos de la infertilidad logran mayor porcentaje de éxito que la FIV. Concretamente las técnicas de Natural Procreation (conocida también como la NaPro Technology) desarrollada en la Saint Louis University and Creighton University Schools of Medicine.[5] Esta técnica diagnostica y da tratamiento a las causas de fondo de la pareja infértil como son los problemas hormonales o de microcirugía de tubas uterinas, entre otros. La técnica NaPro tiene grandes ventajas sobre la FIV: muestra un porcentaje mayor de éxito, llegando hasta 70 y 80 % de tratamiento efectivo en varias causas de infertilidad contra sólo el 20% de la FIV, se hace diagnóstico y tratamiento real de la enfermedad de fondo y, principalmente, no tiene todos los efectos secundarios sobre el bebé que la FIV.

Conclusiones. Alto porcentaje de enfermedad al nacimiento, millones de embriones humanos congelados en tanques de nitrógeno líquido, un gran porcentaje de ellos abandonados por sus padres, abortos forzados por poli-fertilización, alto costo económico para la procreación de un hijo… Llama la atención que ahora que se han ido descubriendo estos efectos ocultos de la FIV se otorgue el premio Nobel al Dr. Edwards. Parecería que la Academia del Instituto Karolinska no sólo no consideró estos graves problemas bioéticos, sino que además en su comunicado afirman que la técnica es “segura y efectiva”[6]… Todo esto nos hace preguntarnos si la Academia del Nobel afirma esto con dolor o ignorancia…, pregunta que sólo ellos pueden responder. El otorgamiento de este premio continuará desatando gran polémica, que podrá tener como efecto positivo el poner al descubierto todos esto abusos y defectos de la técnica, y que se comience a optar por una terapia más humana.

[1] The Nobel Assembly at Karolinska Institut. Nobel Prize in Physiology or Medicine 2010 to Robert G Edwards for the development of in Vitro fertilization. Press Release Oct 4 2010. En: http://nobelprize.org

[2] Hansen, S Webb et al. 2002 The Risk of Major Birth Defects after in vitro Fertilization. New England Journal of Medicine 346 (10).

[3] Dr. Carlos Aldana, Comunicación personal, Médico Neonatólogo, Servicio de Neonatología Hospital Materno Infantil, Secretaría de Salud. León Guanajuato.

[4] Walsh AP, Tsar OM, Walsh DJ, Baldwin PM, Shkrobot LV, Sills ES. 2010. Who abandons embryos after IVF?. Irish Medical Journal. 103(4):107-10.

[5] http://www.naprotechnology.com/

[6] Op cit. The Nobel Assembly at Karolinska Institut