LA BIBLIA

La Biblia: Palabra griega que significa Libros, en plural Byblos (ciudad fenicia donde se producían los papiros para la construcción de los libros). La Biblia se empezó a escribir 1300 años aC, en tiempos de Moisés, y se terminó de escribir poco antes de morir el último de los apóstoles, San Juan, unos cien años    dC.   La  Biblia  fue  escrita  por  profetas,  sabios, poetas y apóstoles, durante 14 siglos, pero todos dirigidos e inspirados por Dios para que no escribieran ningún error espiritual. 

El I Concilio Ecuménico de Constantinopla, celebrado en el año 381, bajo la dirección del Papa Dámaso I, define el canon de las Sagradas  Escrituras.   En el  s IV  San Juan Crisóstomo utilizó por primera vez la palabra Biblia para referirse a las Sagradas Escrituras, conocida en adelante como Biblia Ta Agia o Libros Sagrados. Un tiempo después los monjes del Monasterio de Santa Catalina dan a la Biblia el formato actual con que le conocemos, dividiéndola en capítulos y versículos. Estas Biblias se reconocen porque en su primera o segunda página se lee la expresión: “Nihil Obstat” [No hay impedimento], y también “Imprimatur” [Puede imprimirse]. Tales expresiones representan la autorización que el Magisterio de la Iglesia ha dado después de haberla revisado y darle el visto bueno para su debida impresión.

La Biblia consta de 73 libros, agrupados en dos grandes partes llamados Antiguo Testamento = AT (46 libros) y el Nuevo Testamento = NT (27 libros). Pero a veces se dice que tiene 72 libros. Eso no es problema: si el libro de Lamentaciones se une al libro del Profeta Jeremías salen 72; pero si se cuenta como un libro separado al del Profeta Jeremías entonces salen los 73 libros. 

El Canon de la Biblia o “caña” o “vara de medir” es el distintivo cristiano que se da a la "regla escrita de la fe, es decir,  a la lista de libros originales y autoritativos que forman la palabra inspirada de Dios. Tienen el reconocimiento general de la Iglesia como escritos genuinos y auténticos de autoridad apostólica. En la actualidad se conocen dos tipos de Canon, siendo ellos el Canon Palestino [Veterocanónica] (Versión hebrea de la Biblia, llamada Protocanónica), y el Canon Alejandrino (Versión griega de la Biblia, llamada Deutorocanónica), aunque otros dividen el Canon en tres capítulos: el canon de los judíos (compuesto únicamente por el AT); el canon de los protestantes (compuesto por 66 libros); el canon católico y ortodoxo (compuesto por 73 libros).

En el año 383, en Cartago (África) se define que libros, de todos los que aparecían como inspirados por Dios, deberían ser tenidos por tales en la Biblia, separándose así los libros canónicos de los llamados apócrifos. En este entonces se tenían cuatro tipos de libros, a saber: 1) Los universalmente aceptados, que son los que actualmente componen la Biblia; 2) los libros “disputados” y finalmente aceptados universalmente, entre los que figuraban: Santiago, Segunda de Pedro; Segunda y Tercera de Juan (todos incluidos en las biblias escritas bajo la dirección de Eusebio); 3) los llamados libros “espúreos”, tales como Hechos de Pablo, el Pastor de Hermas, el Apocalipsis de Pedro, Carta de Bernabé y el Didache, y 4) los libros llamados “falsificación de herejes”, aquí estaban el evangelio de a) Pedro, b) de Tomás y de Matías; así como los Hechos de Andrés y Juan.

En el año 391 los Obispos definen el Canon, sobre todo del Nuevo Testamento, lo que se da bajo la supervisión del Papa San Siricio.

Poco antes de la caída del imperio romano la Biblia es traducida al latín por San Jerónimo, y llamada luego La Vulgata. Actualmente esta Biblia constituye la Escritura Sagrada leída en el oficio de la Santa Misa. 

Los Libros griegos del AT, conocidos como «de la segunda colección» [libros de Tobit, Judith, Primera y Segunda de Macabeos, Eclesiástico, Sabiduría, Baruc, y algunos pasajes adicionales de Ester y Daniel], encontrados en la Biblia de los Setenta, LXX.  Estos libros formaban parte de la versión griega llamada Septuaginta, hecha probablemente a comienzos del año 250 aC, y fue la primer versión usada en un principio por los judíos de habla griega y por los primeros cristianos. Algunos de estos libros (e1 de 1º de Macabeos, Eclesiástico, Tobit y Judith) se escribieron originalmente en hebreo (o algunos probablemente en arameo), en tanto que otros (2º de Macabeos, Sabiduría y las adiciones de Ester) se escribieron en griego. De los otros (Baruc y las adiciones de Daniel) no se sabe con certeza su lengua original. Sin embargo, de los libros escritos originalmente en hebreo o arameo sólo se conserva buena parte del texto original de Eclesiástico.

Hasta la venida de Cristo, la comunidad judía no se había pronunciado definitivamente respecto de esas dos colecciones: los libros hebreos (primera colección) llamados Protocanónicos, y los libros griegos (segunda colección). Solamente en el año 90 ó 95 dC, un Congreso de los fariseos, en Yábne (Jamnia), tomó la decisión última. Aceptaron libros que todavía eran discutidos en Palestina, como Crónicas y Esdras, pero rechazaron todos los libros propios de la Biblia griega.

En realidad, en ese momento, ellos [los fariseos] ya no tenían la autoridad que viene de Dios: la Iglesia de Cristo ya estaba actuando con la ayuda del Espíritu Santo, y era a ella, a quien le correspondía decidir. Ella también se preocupó por su «canon» o sea, por la  «lista oficial» de libros sagrados, que fue precisado por el Sínodo de Roma, con el Papa Dámaso I, quien presidió ese Sínodo, en el año 382. Esta lista abarcaba la mayoría de los libros propios de la Biblia griega. Este Canon fue reafirmado por los Obispos en el año 393.

En el s. XVI, los protestantes, encabezados por Martín Lutero, pusieron en tela de juicio las decisiones de la Iglesia de Cristo. Prefirieron conformarse al decreto de los fariseos del año 95 y rechazaron los libros Deuterocanónicos, o sea los propios de la Biblia griega.

En 1979, las Sociedades Bíblicas Unidas (La Biblia, Dios Habla Hoy) agregan a la Biblia [protestante] los libros de la segunda colección, reconociéndolas en la actualidad, algunas sectas protestantes, como libros provechosos para la lectura privada, aunque no los consideran como base de doctrina. Algunas veces estos libros deuterocanónicos se imprimen intercalados con los protocanónicos (caso de la Biblia de Jerusalén); otras veces, se les incluye como un grupo aparte antes del NT (caso de la Vulgata, la Biblia Latinaomericana y la Dios Habla Hoy).


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