“DÍA DEL NIÑO Y LA NIÑA”, 2010

Y tomándolos en los brazos,

poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.”

Mc 10,16

 

Celebrar el “Día del niño y la niña” implica, principalmente, asumir con firmeza la defensa de sus derechos, el respeto a su dignidad humana e integridad física, y su protección ante la ley. En nuestra condición de Pastores del Pueblo de Dios, exhortamos, en este día, a todos los fieles católicos y a las personas de buena voluntad, para que consagren, enteramente, sus esfuerzos a favor de aquellos por quienes Jesús sentía particular predilección y presentaba como modelos para entrar en el Reino de los Cielos.


Dado que esta celebración se ha distorsionado por un énfasis, meramente, consumista y festivo, invitamos a fijar la atención sobre algunos aspectos esenciales que nos permitan progresar, integralmente, en la tutela de la dignidad y derechos naturales e inalienables de los niños y niñas, sin perjuicio de los legítimos derechos de los padres.

 

Protección Real

 

Si bien todos coincidimos en que los niños y las niñas deben ser protegidos contra cualquier forma de abandono, crueldad y explotación que pueda perjudicar su salud o su educación o impedir su desarrollo físico o mental; constatamos, con dolor, la situación de pobreza, de violencia intrafamiliar y de abuso sexual por la que atraviesa un buen número de nuestra niñez, sobre todo en familias irregulares o desintegradas. A esta lista se suman los sectores de la niñez trabajadora, niños de la calle, niños portadores de HIV, huérfanos (…) y niños y niñas engañados y expuestos a la pornografía y prostitución forzada, tanto virtual como real.

 

Atención Integral

 

Ante el hecho de que, en nuestra Costa Rica, todavía, miles de niños viven abandonados, desprotegidos, en la miseria, sin vivienda, sin alimentación, sin educación ni servicios de salud; recordamos que ellos tienen derecho a gozar de protección especial y contar con los recursos necesarios para desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente.


En este sentido, instamos a las autoridades de Gobierno a fortalecer las políticas de bienestar social y de reducción de la pobreza, y a ejecutar aquellos programas de atención infantil como las “Redes de cuido”, u otras modalidades de carácter permanente, que garanticen oportunidades de desarrollo para todos los costarricenses.

 

Derecho a una familia

 

La familia, reconocida como la unidad natural y fundamental de la sociedad es, a su vez, el ambiente propicio de afecto, educación y seguridad moral para los niños.

Todo niño, para el pleno desarrollo de su personalidad, necesita amor, solicitud y comprensión y, en cuanto sea posible, debe crecer con el apoyo y bajo la responsabilidad de un padre y una madre. En este sentido, nos preocupa la creciente tendencia a considerar a los hijos, no como un don sino como un derecho.

 

Ciertamente, los hijos no pueden ser considerados como un objeto de propiedad, a lo que conduciría el reconocimiento de un pretendido “derecho al hijo”: “A este respecto, sólo el hijo posee verdaderos derechos: el de “ser el fruto del acto específico del amor conyugal de sus padres, y tiene también el derecho a ser respetado como persona desde el momento de su concepción”.

 

Entornos Seguros


Aunque, la misma Convención sobre los Derechos del Niño establece que deben tomarse todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas adecuadas para proteger al niño de toda forma de violencia física o mental, de traumatismos, de descuidos o tratamiento negligente, de maltrato o de explotación, en especial del abuso sexual, mientras se encuentre al cuidado de sus padres, del guardián legal o de cualquier otra persona que esté al cuidado del niño, es triste e innegable que, todavía, esta materia sigua pendiente.


Los medios de comunicación social evidencian, habitualmente, el grave fenómeno del maltrato infantil al que están expuestos gran cantidad de niños quienes, lejos de recibir cuidado y protección por parte de los adultos, son víctimas de negligencia, descuido y violencia al interior de su núcleo familiar e incluso, no pocos son asesinados por sus propios progenitores.

 

Igualmente, vemos con preocupación, cómo muchos de los actos de violencia intrafamiliar hacia los niños, ejercida en términos de maltratos emocionales, físicos o, incluso, sexuales, quedan en el más profundo ocultamiento en el seno familiar, trayendo consigo la consecuente impunidad de los perpetradores.

 

Rescatando ciertamente, el derecho de los padres y educadores a poner límites, como parte del proceso de educación y crecimiento personal, es lamentable confirmar como en nuestro país existe, no obstante, una cultura que promueve y consiente el castigo corporal de los niños y las niñas como método de disciplina.

 

Por tal razón, apelamos al desarrollo de políticas vinculadas a la educación pública afín de modificar estos comportamientos en la sociedad y reducir la violencia contra los niños. A la vez, reconocemos el valioso esfuerzo que realizan instancias como la Fundación PANIAMOR., el Viceministerio de Paz y el Patronato Nacional de la Infancia, cuando promueven y difunden auténticas iniciativas a favor de la defensa y el desarrollo integral de nuestros niños y niñas.

 

Cristo, modelo de acogida

 

Hacemos nuestro el ideal presentado por la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano: “la niñez, hoy en día, debe ser destinataria de una acción prioritaria de la Iglesia, de la familia y de las instituciones del Estado, tanto por las posibilidades que ofrece, como por la vulnerabilidad a la que se encuentra expuesta.”

 

Mientras agradecemos el compromiso heroico y silencioso de gran cantidad de agentes pastorales que trabajan en la misión de servicio de la Iglesia a favor de las niñas y los niños, muchos de ellos vulnerados en sus derechos, rogamos al Padre nos inspire a todos la actitud de Jesús, de respeto y acogida para con los niños, los predilectos del Reino.

 

 

Dado en San José, 9 de Septiembre del 2010

 

 

Los Obispos de Costa Rica,

 

Junta Directiva CECOR

 

Hugo Barrantes Ureña

Arzobispo Metropolitano de San José y

Presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica

 

† Guillermo Loría Garita

Obispo diocesano de San Isidro de El General

Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica

 

†Óscar Fernández Guillén

Obispo diocesano Puntarenas

Secretario General

 

†José Rafael Quirós Quirós

Obispo diocesano de Limón

Tesorero


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