LA FAMILIA VIDA DE LA SOCIEDAD


FUENTE: Conferencia Episcopal de Costa Rica

Autor: Mons. José Francisco Ulloa, Obispo de Cartago


La familia desde su origen en Dios es la célula básica de la sociedad, no puede haber un orden social verdaderamente humano y que satisfaga los anhelos de los seres humanos, sin familias auténticamente constituidas entre un varón y una mujer que sean capaces de ser continuadores y formadores del género humano.


Para que la familia cumpla con su misión en el mundo ha de vivir en primer lugar, las relaciones en su casa, que debe convertirse en un espacio de acogida y lugar donde se cuida la intimidad profunda en la pareja y entre los padres y los hijos. Es este espacio que se convierte en escuela para la madurez de las personas y el crecimiento integral de cada uno de los miembros, mediante el amor y la aceptación de cada uno por sus valores personales.


En segundo lugar, la familia necesita del trabajo, que no puede ser solo el medio del sustento económico o la única finalidad de atraer dinero para un bienestar, sino ha de ser el lugar de identidad personal y la relación social. Es el espacio donde cada uno de los miembros de la familia aprende a desarrollar sus cualidades y a compartir con los demás, lo poco o lo mucho que pueden disfrutar.

En tercer lugar, para que la familia se realice plenamente en el mundo actual y ante las dificultades que padece en su diario caminar, debe crear un estilo propio de vivir y disfrutar el tiempo libre, mediante el sentido de la fiesta que lleve a sus miembros a un encuentro en comunidad, también la fiesta como tiempo para el Señor, especialmente el domingo, y se llenen de la alegría y del optimismo para construir con las familia un mundo más lleno de esperanza y de sentido.


Por lo dicho, podríamos afirmar que la familia engendra la vida; que la familia anima la sociedad, que el trabajo es un recurso y un desafío para la familia; y que el tiempo libre y la fiesta son oportunidades de realización y aprovechamiento del tiempo que les concede el Señor para una experiencia de unidad familiar.


Podemos concluir que quien promueve la familia, promueve al ser humano y quien ataca a la familia, ataca al ser humano.

Que este material elaborado con mucho esfuerzo, pero con mucha esperanza, pueda servir para integrar y para mejorar muchas familias y así construir una sociedad más justa y solidaria.


+ Mons. José Francisco Ulloa Rojas

Obispo de Cartago

Presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Familiar